El hábito de pararte a pensar un momento puede cambiar tu vida.
Era de noche. Ya estaba en la cama listo para dormir.
Tenía frío y sabía que la estúpida manta iba a deslizarse hacia un lado durante la noche e iba a acabar destapado.
“¿Por qué tendrá que irse siempre hacia el mismo lado?” Me decía indignado.
“¿Le pasará esto también a mi pueblo?” (Vosotros) “Ojalá pudiera saber que no soy el único.“
Me acordé de que tenía que prepararos correos por lo menos para una semana.
“¿Y qué escribo yo ahora?“
Entonces escuché en mi cabeza las palabras de un maestro: “Cuando no tengas ideas, saca la inspiración de lo cotidiano.“
Me puse a pensar en situaciones cotidianas y lo que descubrí fue tenebroso:
Ya no me dedicaba tiempo para pensar. ¿A pensar en qué? En nada.
Tiempo atrás me dedicaba momentos de “durante 5 minutos voy a aislarme de todo y dejar fluir mi mente hacia lo que sea”.
Había veces que me quedaba dormido, ponte una alarma si lo haces.
Pero las demás veces…
De repente, no es que el ruido desapareciera, sino que al permitirme escuchar el ruido, lo convertía en sabiduría, autoconocimiento y consciencia sobre mí y el exterior.
Mi mente aprovechaba para bombardearme con multitud de cosas que por fin ahora podían cobrar sentido.
¿No tienes esos momentos en los que parece que tu mente vaya a colapsar?
Deja de reprimirlo. Cállate a tu yo consciente y calla al exterior, y resérvate 5 minutos para cerrar los ojos y ver qué pasa.
¿No te da curiosidad ver hacia dónde irá tu mente?
¿Por qué irá hacia allá? ¿Será que tienes un asunto que zanjar?
Voy a retomar ese hábito, ¿y tú, eres suficientemente valiente como para probarlo?
Siempre puedes responderme los emails ;)
